Un atardecer en OYA.

Caminando por OYA descubrí vistas distintas, diferentes. Mis pies pasaron por calles que iban hacia Santiago de Compostela. Recorrí toda aquella zona a paso corto y decidido. A pesar de que los pasos se hagan duros, las cuestas difíciles, las rutas sin final; salir, merece la pena. Eran calles estrechas, parecidas a las de Santiago …