Un atardecer en OYA.

Caminando por OYA descubrí vistas distintas, diferentes. Mis pies pasaron por calles que iban hacia Santiago de Compostela.

Recorrí toda aquella zona a paso corto y decidido. A pesar de que los pasos se hagan duros, las cuestas difíciles, las rutas sin final; salir, merece la pena.

Eran calles estrechas, parecidas a las de Santiago de Compostela: con la diferencia de que veías el mar, a través de aquellos hórreos, de aquellas casas y rincones que estaban en restauración.

Nuevas rutas y nuevos caminos: incluso por el mar… camino a Santiago.

No lo había visto antes pero me pareció un lugar increíble. Hay muchos lugares que son increíbles pero, lo que más de todos ellos es que, tú, te des cuenta de los detalles, de las formas, de las personas que rodean todo el entorno. Es importante que te des cuenta del renacer de los lugares, olvidados. Entre estos; en todos y cada uno de ellos, puedes recibir energías que te renuevan. Llegar a tu hogar de diferente forma y manera. El aire del mar, su brisa, por estas zonas, reconforta. El conjunto de todos los elementos, es algo que no te puedes perder.

Disfrutemos de esos lugares desconocidos; esos pueblos olvidados que están llenos de amabilidad y de encantos que se esconden tras sus piedras y sus gentes.

No hace falta ir muy lejos ya que, todo lo tienes muy cerca: tan cerca que te come a besos. No le des, desplantes.

Si bien es cierto que lejos de donde vives o, lejos de tu país puedes encontrar lugares idílicos que te han vendido con estrategias de mercado increíbles y, un marketing espectacular; no dejes ser atrapado por historias adornadas, por una foto de ensueño, vídeos donde te sacan la parte mejor que alguien ha catalogado, cómo tal. Todos los lugares tienen su sombras, su segunda mirada, esa que no te muestran.

Animo a todos a que hagáis y practicáis turismo cercano y, rural. Vivimos en unos tiempos en los que el que más lejos llega te cuenta, la parte bonita, no las sombras de lo que le han vendido. Esas sombras, se quedarán en la sombra. Esta de moda viajar por el mundo… Fardar, está, de moda.

Para sentirse bien en una escapada no hace falta que te alejes tanto. Una escapada es la evasión de lo que te atormenta o lo que te inquieta o… Aquello que te hace daño. Evadirse es simplemente, contactar con la naturaleza. Conectar con ella es de lo más sencillo; párate, escucha, observa, comparte, cierra los ojos o, ábrelos!

Evadirse es sanar por dentro.

Despierta, duérmete, sueña. Siempre se percibe más con los ojos cerrados. Los sentidos se agudizan mientras que, el alma se apacigua.

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