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«Tony Takitani»

Enlace: https://literaturadejapon.es/tony-takitani-de-haruki-murakami/

«Tony Takitani» de Haruki Murakami

Un relato existencialista que explora campos como la soledad, el amor y la apatía con la pluma inconfundible de Murakami. ¿Qué nos ancla al mundo?

Hoy os traemos la reseña del libro ilustrado Tony Takitani (2019) de Haruki Murakami que publica TusQuets Editores. Esta edición cuenta con la ilustración de Ignasi Font, aportando un prisma más visual y artístico a la obra. Originalmente este relato corto estaba recopilado en una colección titulada Sauce ciego, mujer dormida, publicada también por TusQuets. A Murakami ya lo conocerán muchos de los lectores habituales de literatura japonesa, escritor de superventas como Tokyo Blues1Q84 (nuestra reseña), La muerte del comendador (nuestra reseña) y otros muchos más.

Haruki Murakami

¿De qué trata «Tony Takitani»?

Tony Takitani es hijo de un músico de jazz llamado Shozaburo Takitani, que durante su juventud vivió en Shanghái como trompetista hasta acabada la Segunda Guerra Mundial, tras ello, fue deportado a su país de origen, Japón. Debido a su nombre y aspecto, Tony Takitani recibió durante su niñez discriminación en el colegio, pues todos sus compañeros creían que era un mestizo. Esto provocó en él una tendencia a encerrarse en sí mismo y vivir en soledad. Su padre y él vivían perfectamente solos, no se necesitaban el uno del otro, y así continúo siendo hasta que Tony se mudó a vivir solo para estudiar en la universidad y terminar trabajando como ilustrador.

Todo el relato me recuerda a El extranjero de Albert Camus, tanto nuestro protagonista como su padre no tienen una motivación aparente para vivir, simplemente se limitan a existir. Tony Takitani se dedica a dibujar ilustraciones de manera práctica, representando de manera exacta cada detalle de un objeto, y no entiende a la gente que dibuja con un sentido ideológico o conceptual. A su vez, su padre es una persona que solo sabe tocar jazz y cualquier otra cosa que suceda a su alrededor le causa total indiferencia. Son estos aspectos los que hacen que vea muchas similitudes entre la obra de Camus, y, este relato de Murakami, no sería de extrañar que estuviese inspirado, pues es un gran fan de la literatura europea.

«He comido muy bien, he tenido mucha suerte en esta vida. No dejo atrás nada que valga la pena. Aunque me maten, así por las buenas, no tengo derecho a quejarme. En fin, así están las cosas. Pedir más sería abusar. «

Murakami, H. (Tony Takitani) pág 13.

Tan solo hay un acontecimiento en la vida de Tony Takitani que lo arranca de ese abismo de soledad y apatía en el que vive, el amor. Se enamora de una mujer tras conocerla por asuntos de trabajo y deciden casarse, es ese momento el que hace que la vida de Tony Takitani de un giro de 180 grados y pase a temer la soledad en la que había estado sumido tanto, y que tanto había adorado antes. La historia se sigue desarrollando en un torbellino de amor, soledad y falta de afecto como tan solo Murakami nos podría aportar. La reflexión sobre el capitalismo es quizá algo que pasa más desapercibido, pero que considero igual de importante, sin destripar demasiado el relato — ya que es muy corto— os digo que da para reflexionar.

¿Lo recomiendo?

Por supuesto, es un relato muy corto que puede leerse en menos de media hora perfectamente, además de tener una ilustración preciosa (que puedes ver en parte en mi Instagram). Los temas que trata, el desarrollo de la historia y la pluma del Murakami más puro hacen de este relato una obra perfecta para todo lector interesado en la literatura japonesa, así como novicio en la literatura de Murakami. Quizá el precio es algo que provoque rechazo a muchos, ya que, 15€ por un relato de 70 páginas puede parecer excesivo, pero ciertamente merece la pena. Si no, siempre puedes comprarte el recopilatorio entero por menos de 10€.

Páginas: 80

Sinopsis: Tony Takitani es un joven que ha crecido aislado, entre las burlas de los compañeros y muy solo, pues su padre, trompetista de jazz, se ausenta a menudo para tocar en giras. Buen profesional, se dedica a ilustrar portadas para revistas de automóviles o anuncios. Hasta que de pronto conoce a una chica, empleada a tiempo parcial de una editorial, a la que le gustan especialmente los vestidos.


“Metamorfosis” de Miguel Barceló.

Enlace: https://www.revistadearte.com/2021/01/25/el-museo-picasso-malaga-expone-metamorfosis-de-miguel-barcelo/

El Museo Picasso Málaga expone “Metamorfosis” de Miguel Barceló

25 enero, 2021

MALAGA, Enero 2021-Miquel Barcelo. Metamorfosis. 27 Ene. – Sep. 2021. Museo Picasso Malaga. © MPM jesusdominguez.com

El Museo Picasso Málaga presenta la exposición Miquel Barceló. Metamorfosis, que toma su nombre del célebre relato de Franz Kafka publicado en 1915, con cerca de cien obras realizadas entre 2014 y 2020 que podrán contemplarse desde el 27 de enero de 2021.

Tras más de una década de ausencia en Málaga el artista reúne en exclusiva una selección de obras realizadas en los últimos años: treinta cerámicas, trece pinturas, cuarenta y dos acuarelas, seis cuadernos de viaje y una pequeña escultura; así como una instalación compuesta por siete bronces de gran tamaño que se instalarán en el patio central del museo.

Miquel Barceló (1957) Miquel Barceló en su taller de cerámica, Vilafranca de Bonany, Mallorca, octubre 2019 © Foto: François Halard, 2019 © Miquel Barceló, VEGAP, Málaga, 2021

La mutación, la movilidad y la transición son algunas características propias en la obra del artista mallorquín, cuyo mundo creativo verifica una permanente metamorfosis desde el principio de su trayectoria. El paso del tiempo y la alquimia de los materiales destacan como elementos del hilo conductor de esta muestra que cuenta con la colaboración de Fundación “la Caixa”.

La exposición Miquel Barceló. Metamorfosis, comisariada por Enrique Juncosa, pone la atención en la condición cultural trashumante del artista, a la vez que supone un planteamiento crítico de la creación entendida como proyecto de progreso ilimitado: cada una de sus obras nos lleva a otra, en un proceso de reinvención cíclica.

Siete escultura de bronce de Miquél Barceló ocuparán hasta septiembre el patio central del Museo Picasso Málaga.Allumettes I, III, IV, V, VIII, IX, XIII. 2015. Esculturas de bronce. Colección del artista. Foto: Pablo Asenjo © Museo Picasso Málaga © Miquel Barceló, VEGAP, Málaga, 2021

Partiendo de la realidad que mira, vive, lee e imagina las representaciones incluyen matices sociológicos o ecológicos, al mismo tiempo que expresan una apasionada vida interior. Su obra ha sido expuesta en prestigiosas instituciones de todo el mundo como el Museo de Prado, Madrid; el Musée du Louvre, Paris; o la Galleria Nazionale d’Arte Moderna, Roma, entre otras.

Al igual que para Pablo Picasso, también para Barceló la cerámica, la pintura o el dibujo son variaciones, experimentos de un todo: “Cada obra es experimental, cada obra es un ensayo para otra, que no existirá probablemente jamás, y eso creo que es tan válido para mi pintura como para mi cerámica o para cualquier cosa que salga de mi mano”. Afirma el mallorquín que lo que ha recibido de Picasso es “una especie de influencia genérica, una manera de relacionarse con la vida, una forma de estar en el mundo”.

Miquel Barceló (1957) Jain vivace, 2019 Acuarela sobre papel, 113,5 x 113,5 cm Colección del artista © Foto: André Morin, 2020 © Miquel Barceló, VEGAP, Málaga, 2021

La reanudación constante de la búsqueda, la versatilidad en la exploración de nuevos soportes, la interrelación entre diversas técnicas y periodos artísticos, una manera de trabajar incesante y vertiginosa, la riqueza cromática, el discurso con la gran tradición, la fascinación por la mitología y el simbolismo arcaico de la tauromaquia o las ilustraciones de libros, hermanan de alguna manera a estos dos artistas españoles, tan cosmopolitas como hijos del Mediterráneo, artífices de un arte tan primitivo como irresistiblemente moderno.

UN ARTISTA TRASHUMANTE
Miquel Barceló (Felanich, Baleares, 8 de enero de 1957), uno de los artistas españoles de su generación con mayor proyección y reconocimiento internacional, se dio a conocer en el contexto de la eclosión de la pictórica figurativa de los años 80. En su adolescencia viaja a París, ciudad que le provoca tal impacto artístico que ese mismo año comienza a asistir a clases de dibujo y modelado en la Escuela de Artes Decorativas de Palma de Mallorca. Poco después ingresa en la Escuela de Bellas Artes Sant Jordi de Barcelona, a donde acude solamente unos meses antes de continuar con una formación autodidacta.

Miquel Barceló (1957) Rhododendron, 2019 Cerámica, 62 x 74 x 30 cm Colección particular © Foto: François Halard, 2019 © Miquel Barceló, VEGAP, Málaga, 2021

En plena juventud, su participación en la Bienal de Sâo Paulo (1981) y en la Documenta de Kassel VII (1982) lo proyectan a la escena artística internacional, momento en el que museos y galerías del mundo empiezan a interesarse por su obra. En los próximos años será galardonado con importantes reconocimientos, como el Premio Nacional de Artes Plásticas (1986) y el Premio Príncipe de Asturias de las Artes (2003). En 2007 presenta el extraordinario retablo cerámico en la catedral de Palma de Mallorca, en el que recrea el milagro de los panes y los peces. Y a finales de 2008 se hace mundialmente conocido por la cúpula de la Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de Civilizaciones del Palacio de las Naciones Unidas de Ginebra, en la que representó magistralmente un gran océano mediante miles de estalactitas marinas.

Miquel Barceló es portador de una enorme vitalidad allí donde se encuentre, ya sea África, América Latina, Japón, Nepal, París o Mallorca, su isla natal. Hace suyos los lugares en los que planta su estudio, y alimenta allí su inspiración con luz, polvo, aire, tierra, agua e incluso con lo que hacen otros artistas de la zona. Lleva consigo la gran tradición pictórica europea, de la que se nutre. Dotado de una formidable fuerza creativa, su trabajo incorpora numerosos y muy variados referentes culturales: la pintura barroca, el expresionismo abstracto norteamericano, el arte povera italiano, el art brut; y artistas como Caravaggio , Velázquez, Rembrandt, Goya, Paul Klee, Jan Dubuffet, Pablo Picasso, Joan Miró o Antoni Tàpies, son algunas de las influencias que Barceló ha transfigurado, con una desbordante imaginación, en una formidable síntesis personal de densa presencia matérica e inmensa riqueza plástica.

Utiliza gran variedad de materiales, a veces poco ortodoxos, tanto orgánicos como inorgánicos. Barceló ha incorporado a su obra algas, alimentos, leche, lejía, huevos o sangre. Ha ahumado cuadros, dibujado sobre papeles comidos por las termitas o pintado sobre lienzos abultados o cortados con sierra eléctrica. La compenetración táctil con esas materias con las que trabaja – ya sea arcilla, tintes, cortezas o pigmentos- denotan su gran pasión por la naturaleza. Peces, pulpos, arboles, cabras…posee Barceló un repertorio de recursos iconográficos propios que lo identifican.

Vista de la sala de la exposición Miquel Barceló.Metamorfosis. Foto: Jesús Domínguez © Museo Picasso Málaga © Miquel Barceló, VEGAP, Málaga, 2021

RECORRIENDO LA EXPOSICIÓN
El Museo Picasso Málaga presenta cerámicas, pinturas, acuarelas, cuadernos de artista y obras de técnica mixta sobre corteza de morera y esculturas de bronce. El aspecto central lo constituye una selección de treinta cerámicas que se caracterizan por su sofisticada rudeza, presentando formas laceradas, fragmentadas y agujereadas, en las que aparecen elementos figurativos que se refieren a plantas y seres acuáticos, sugiriendo lenguas, pétalos, aletas u hojas, y pudiendo tener, en ocasiones, rasgos antropomórficos. En su conjunto, este grupo que se expone en el Museo Picasso Málaga resume los intereses de un artista que, sin abandonar la pintura, ha explorado las posibilidades formales y conceptuales de la cerámica. Estas creaciones de arcilla, han nacido en su estudio taller de Vilafranca de Bonany (Mallorca). Como también los Tótems, una nueva serie de cerámicas de gran formato realizadas a partir de bloques superpuestos, que evocan la arquitectura clásica, deidades y personajes mitológicos de una desconocida civilización.

Miquel Barceló. Metamorfosis exhibe asimismo recientes pinturas de gran formato, como unos paisajes nocturnos, azules y negros, con tormentosos cielos de plenilunio, en los que resuenan movimiento y luz. Asimismo, se muestra un autorretrato de aspecto carbonizado, resultado de arañar una superficie negra, y pinturas con relieves de animales que aluden a las pinturas rupestres, que testimonian que para Barceló la prehistoria es tan moderna como cualquier otra época de la historia del arte.

Miquel Barceló (1957) Tonyyna negra, 2019 Cerámica, 183,5 x 64 x 48 cm Colección particular © Foto: François Halard, 2020 © Miquel Barceló, VEGAP, Málaga, 2021

Ávido lector, notable escritor y conocedor de las grandes obras de la literatura universal, la exposición incluye como material de consulta los originales libros ilustrados, como el Fausto de Johann Wolfgang von Goethe y la Divina comedia de Dante Alighieri que ha ilustrado para Galaxia Gutenberg o La métamorphose de Franz Kafka, que ha hecho para la editorial francesa Gallimard. Precisamente, una serie de quince aguadas que el mallorquín ha creado sobre este relato de un humano que se transforma en insecto, se exponen junto a otras dos series coetáneas de acuarelas realizadas en Tailandia y en la India, países que ha visitado con frecuencia en los dos últimos años, cuyo vibrante cromatismo nos transporta a un particular universo idealizado de mitos y leyendas. Estos trabajos muestran personajes, ora del reino animal, ora del vegetal, con los que el espectador vuelve a percibir la seducción de la mutación. Una selección de seis cuadernos de viajes, resultado de los periplos asiáticos del artista, también pueden ser vistos en esta muestra que cuenta con la colaboración de Fundación “la Caixa”.

Un conjunto escultórico de siete bronces de gran formato, que representan varias cerillas usadas y retorcidas tras haber sido consumidas por el fuego, se ha instalado en el patio renacentista del Museo Picasso Málaga, al igual que se ha hecho en anteriores exposiciones con obras de Louise Bourgeois, Bruce Nauman, Alexander Calder o James Turrell. Será ésta la segunda vez, tras la exposición de Prince en el año 2012, que el Museo Picasso Málaga dedica una exposición a artista vivo contemporáneo.


HIPOCRESÍA MEDIOAMBIENTAL.

Enlace: https://elguadarramista.com/2020/12/23/hipocresia-medioambiental/

Publicado el Diciembre 23, 2020


El paraje conocido como Meaques-Retamares tiene que soportar una vez más diferentes impactos sobre su fauna y flora a pesar de su importancia natural 

Opinión de El Guadarramista
Por Jonathan Gil Muñoz (Director)
Resulta especialmente doloroso ver cómo se echa por tierra gran parte del trabajo medioambiental realizado por vecinos y organizaciones conservacionistas durante años por algo tan trivial como la celebración de una prueba automovilística. Por desgracia, eso es lo que ha pasado precisamente el pasado sábado en el entorno Meaques-Retamares, en el límite de Alcorcón con Pozuelo de Alarcón y la ciudad de Madrid.

A pesar de la oposición, y de ser un corredor ecológico entre los ríos Guadarrama y Manzanares, los coches que han participado en el II Rally TC Dehesa del Ejército han dejado su huella en un territorio en el que se han llevado a cabo numerosas repoblaciones con especies vegetales autóctonas y donde han sido avistadas especies como el meloncillo o la gineta, entre otras, lo que da cuenta del valor de este espacio aún pendiente de ser protegido como se merece por las Administraciones públicas.

“Es especialmente doloroso ver cómo se echa por tierra parte del trabajo realizado por vecinos y ONG”

Administraciones que también han realizado diferentes actuaciones medioambientales en la zona, pero que parece, a la luz de los acontecimientos, que poco les importa que ahora se desarrolle una prueba deportiva con tamaño impacto ambiental. Es el mundo al revés; los ciudadanos son los que han vuelto a reclamar el fin de este tipo de actividades y no los poderes públicos.

II TC Dehesa del Ejército celebrado el pasado sábado 19 de diciembre.

En este sentido, el silencio de unas administraciones y la autorización expresa de otras, como la del Ministerio de Defensa, titular de los terrenos donde se ha celebrado el rally, supone sin duda el mayor de los desprecios posibles hacia el entorno Maques-Retamares. Además, basta echar un vistazo a los videos del rally que se han publicado en YouTube para darse cuenta rápidamente del enorme trastorno que ha supuesto para este espacio natural.

Lo primero es la enorme cantidad de ruido que se ha generado, un gran enemigo invisible que genera un enorme estrés a la fauna de la zona. Luego tenemos el destrozo de los caminos del lugar, que han quedado como un lodazal, sin olvidarnos de la generación de una enorme cantidad de gases contaminantes, entre otras muchas injerencias ambientales. Es decir, que este rally ha pasado una nada despreciable factura de la que tardará en recuperarse el entono Meaques-Retamares y que poco o nada importa a las administraciones públicas competentes.

“Este rally ha pasado una nada despreciable factura de la que tardará en recuperarse Meaques-Retamares”

Únicamente el Grupo Promotor del Corredor Ecológico del Suroeste se manifestó en contra de este rally durante su celebración, lo que da cuenta de la valentía y compromiso de esta ONG en pro de la zona, muestra también de que una parte de la sociedad es consciente del daño que causan este tipo de actividades deportivas en el medio. Por desgracia, sus voces y argumentos no fueron suficientes para evitarla, quedando a la espera de que esta sea la última edición del nefasto rally.

Mal vamos si además se debe luchar contra unas Administraciones públicas que se ponen medallas cuando realizan alguna acción ambiental en este lugar y que luego miran hacia otro lado cuando hay que defenderlo.


Una utopía.

Enlace: https://climamiradas.org/2020/12/21/una-utopia-de-la-adaptacion-al-cambio-climatico-resena-de-nueva-york-2140-de-kim-stanley-robinson/

Una utopía de la adaptación al cambio climático: reseña de “Nueva York 2140” de Kim Stanley Robinson

POR RODRIGO REVILLA 21 diciembre, 2020

“La ciencia ficción trata del futuro, lo peor del impacto del cambio climático se verá en el futuro, así que es inevitable, la ciencia ficción es la manera natural de hablar del cambio climático”


El autor estadounidense de ciencia ficción, conocido por obras con vertiente ecologista y socialista, Kim Stanley Robinson, publicó la novela “Nueva York 2140” en 2017. Es un libro largo y con bastante para analizar, pero en suma es la imaginación de un futuro en el que el nivel del mar ha aumentado y hundido ciudades enteras.

Esta premisa la conocimos en la novela de 1962 “El Mundo Sumergido”, de J.G Ballard, aunque con un diferente origen. Si bien ambas historias están en el sub-género de ficción climática o cli-fi, a diferencia de Ballard, Stanley Robinson sí atribuye la anegación de su mundo al cambio climático de origen antropogénico, y su empeoramiento durante todo el siglo XXI que ha tenido efectos previsibles, como el derretimiento de los polos y el consecuente aumento del nivel del mar.

Una ciudad todavía viva, incluso si está parcialmente hundida. Ilustración de Vincent Mahé, publicada originalmente en The New Yorker.

Stanley Robinson denomina a estas catástrofes “Pulso”, y hubo dos. El primero fue una advertencia, que recayó en la humanidad para implementar acciones que mitiguen la crisis ambiental. Sin embargo, la cuenca subglacial Wilkes, en la Antártida Oriental, actualmente inestable por el ingreso de agua caliente en sus cavidades; y Groenlandia y Antártida Occidental, fueron derritiéndose.

El cambio climático fue agravándose, las posibilidades de mejorar no fueron suficientes (dejar de quemar carbono, eliminar combustibles fósiles): el planeta fue calentándose cada vez más. En el segundo pulso, por tanto, ocasionado por el calor oceánico (aumento de la temperatura promedio del mar) y con más derretimiento de casquetes polares, el nivel del mar aumentó quince metros. Casi todas las costas mundiales desaparecieron y con eso, las zonas urbanas. El autor denomina a esto “Antropocidio”, “el evento antropogénico de extinción en masa”.

En el libro, el escenario principal de este mundo sumergido está en Nueva York, llamada ahora la “Súper Venecia”, porque está parcialmente sumergida, incluyendo zonas de Long Island y el Bronx. Las primeras plantas de los edificios están bajo el agua y la civilización ha sobrevivido en los pisos superiores, incluso conectando edificios por medio de puentes.

La Alcaldía de Nueva York pone a prueba sus estaciones del metro con inundaciones simuladas para evaluar su resistencia a futuros eventos climáticos extremos. Fuente: Quartz.

Pese a la adversidad, la proyección del futuro que describe el autor es más una utopía que un escenario desagradable. La humanidad ha aprendido a adaptarse al contexto, usando tecnología avanzada, medios de transportes propicios para el lugar y momento (taxis acuáticos, barcos, vapores) y ha tomado decisiones que hacen de este panorama uno completamente distinto: una nueva bolsa de valores y política con una mirada ecológica y que hace frente a los daños y pérdidas. El escenario descrito es potencialmente real.

Esta novela, con tintes políticos, económicos e influenciada por la corriente neo-marxista en la literatura contemporánea (sobre todo en novelas de ciencia ficción), se acerca más a ser un ensayo sobre el futuro que una historia propiamente dicha, con conflicto y resolución. El autor repasa las peripecias de unos personajes que viven en el edificio Metropolitan Life, y cómo sus vidas se transforman a medida que va cambiando el escenario. Estos personajes son inversionistas, políticos de izquierda, funcionarios públicos y estrellas mediáticas, representaciones de muchas figuras en la coyuntura climática de la actualidad.

Si bien es un libro extenso, tal como mencioné, no llega a ser de tediosa lectura, a no ser que nos compliquemos con algunos términos propios de la economía o la política climática. Kim Stanley Robinson construye un futuro distinto del cambio climático, en el que es posible una revolución en los aspectos políticos, tecnológicos, económicos y sociales, a pesar que las consecuencias más graves ya se viven.

Este escenario realista, ambicioso, tal vez esperanzador, de una “tragedia” climática, permite dotar al activismo climático y diversos actores de interés (estatales y no estatales) de otras perspectivas y posibles resultados. La literatura tiene un rol fundamental para describir estos nuevos escenarios. Además, es una herramienta para generar una crítica al devenir del presente en los débiles esfuerzos para frenar el avance de la crisis. El futuro presentado en la ficción es la utopía de la adaptación y la resiliencia.


«El barrio de la luz» de Inio Asano”

Enlace: https://literaturadejapon.es/el-barrio-de-la-luz-de-inio-asano/

  1. Seren

Historias que, desde la cotidianeidad exploran los temas más viscerales y universales del ser humano.

«El barrio de la luz» es un manga, guionizado e ilustrado por Inio Asano, que recopila varias historias cortas publicadas entre 2004 y 2005 en Big Comics Spirits de la editorial Shogakukan.1 Editado en España por Norma Editorial junto a otros muchos más títulos como «Solanin«, «El fin del mundo y antes del amanecer» o «Buenas noches, Punpun«, considerada su mejor obra.

Inio Asano (浅野 いにお) es un mangaka nacido en Isioka, Japón, un 22 de septiembre de 1980. Sus historias son normalmente intimistas, centradas en los sentimientos, sueños o ambiciones de las personas normales, de a pie, donde lleva a cabo una visión hacia el interior de nuestros más profundos pensamientos. En España se ha hecho bastante famoso por obras como «Solanin» o «Buenas noches, Punpun«, publicándose actualmente la mayoría de sus obras en nuestro país. Está considerado unos de los artistas más importantes del siglo XX, por lo que hoy haremos un repaso sobre una de sus primeras obras, donde ya se puede vislumbrar el estilo tan peculiar de este joven mangaka.

¿De qué trata «El barrio de la luz»

«El barrio de la luz» es una recopilación de historias cortas que se desarrollan en un barrio edificado en una antigua colina, donde el sol ilumina por completo, de ahí que reciba el nombre de Hikari no Machi (El barrio de la luz). En él podemos encontrarnos personas como tú y como yo, de lo más normales, con sus sueños, deseos y ambiciones. La historia gira alrededor de estas personas, sobre sus vidas, preocupaciones de una manera intimista, que hace que el lector se sienta identificado desde el principio por ese aura de cotidianeidad que desprende la obra. Un mangaka agobiado por las fechas de entrega, una pareja que discute por las mañanas antes de salir a trabajar, un padre que sale todos los días con la ropa de trabajo, a pesar de que, lo han despedido. A primera vista parece un barrio luminoso y desbordante de felicidad, pero las apariencias engañan, pues se esconden los más oscuros secretos.

Inio Asano describe muchos temas en la obra, pero se podría decir que el tema más importante es el de la autorrealización personal, junto al sentido de la vida y la soledad. En parte recuerda a los clásicos del siglo XX como Osamu Dazai en su libro «Indigno de ser humano» donde se reflexiona acerca de qué nos hace humanos y que les ocurre a aquellos que no consiguen adaptarse a la sociedad. Esto podemos verlo en la segunda historia del manga, donde Tasuko, un niño cuya madre ha muerto en un accidente y cuyo padre se encuentra en un estado tal de depresión que es incapaz de cuidar de él. Decide dejar sus estudios en primaria y dedicarse a ayudar a las personas a suicidarse, a través de una página web, acompañándolos en sus últimos momentos.

Es la soledad que el siente la que lo empuja a intentar arreglar el mundo librando a la sociedad de lo que el llama, «adultos corrompidos», reflexionando así, acerca de los sueños o ambiciones que tenemos de niños. ¿Qué ocurre realmente cuando conseguimos alcanzar nuestros sueños?, ¿y cuándo no? Qué es lo que queda después, como mantenemos la cordura en un mundo caótico al que no hay donde agarrarse. Tal y como escribe Asano en la novela: «¿A qué edad más o menos perdemos realmente nuestros sueños? ¿Me llegará a mí también el momento de cambiar los sueños por algo tangible?». Como podéis observar, mediante una historia cotidiana se tratan temas muy profundos y sobre todo, universales, que toda persona ha sentido alguna vez en su vida.

En el apartado artístico solo quiero nombrar algunos aspectos que me han llamado poderosamente la atención, el dibujo de los personajes me parece algo peculiar y a tener en cuenta, debido al estilo al que nos suele acostumbrar el manga, más concretamente, las caras son diseñadas de una manera que cuando las vemos, sabemos perfectamente que es una obra de Inio Asano. También la ilustración de unos escenarios tan cargados de detalle y calidad hacen que mientras leía me pareciera estar viendo un anime en blanco y negro, desde luego, una forma muy interesante la que tiene de ilustrar Asano.

¿La recomiendo?

A pesar de que considero que se nota que es una de sus primeras obras no puedo no recomendar esta impresionante historia, con unas reflexiones tan profundas en base a unas historias tan cotidianas que a cualquiera que lo lea les dejará con la carne de gallina. Como iniciación al estilo de Inio Asano es un manga de lo más recomendable que contiene parte de la esencia que tienen otras de sus obras más largas como «Solanin» o «Buenas noches, Punpun«.

Una historia de lo más interesante, que al estar centrada en lo cotidiano consigue que te sientas identificado fácilmente

Un apartado artístico brutal, con unas escenas que contienen una calidad increíble. Considero que la manera en la que se narra la historia, a pesar de ser una recopilación de historias más cortas, está muy bien hilada y consigue ofrecer un poderoso mensaje al final.

Diría que se hace algo pesado en ocasiones, a pesar de tratarse de un manga de un único tomo.

Título: El barrio de la luz

Título original: Hikari no Machi (ひかりのまち)

Autor: Inio Asano

Editorial: Norma Editorial

Páginas: 216

Precio: 8,95€

Sinopsis: Los vecinos del Barrio de la luz pueden parecer personas cualquiera, como tú y como yo. Y en cierto modo lo son. Sin embargo, si miras a través de los ojos de Inio Asano, sus historias resultarán ser más conmovedoras y únicas de lo que a priori puede parecer. Otro genial recopilatorio de historias cortas del autor que mejor capta las inquietudes de las nuevas generaciones.


Sin insectos no hay vida.

Enlace: https://elguadarramista.com/2020/10/27/ecologistas-en-accion-presenta-la-campana-sin-insectos-no-hay-vida/

Ecologistas en Acción presenta la campaña ‘Sin insectos no hay vida’

Publicado el octubre 27, 2020https://www.youtube.com/embed/VB3d8bYXhA0?version=3&rel=1&showsearch=0&showinfo=1&iv_load_policy=1&fs=1&hl=es&autohide=2&wmode=transparent

Publicado el octubre 27, 2020



Enlace:https://lanaveinvisible.com/2020/10/27/nuestras-escritoras-36/

Nuestras escritoras #36

naveinvisible / hace 5 horas

Por si acabas de llegar, por si te has perdido algo, por si quieres recordarlo. Aquí te traemos las autoras de las que hemos hablado en estos dos últimos meses en nuestra web. ¿Te animas a leer a alguna de ellas?

Eva Cid

Eva Cid es escritora y crítica cultural. Tiene publicados relatos en varias antologías, entre los que destacan “La liga” en Cuadernos de Medusa vol. I (Editorial Amor de Madre, 2018) y “Nómadas” en Estío: Once relatos de ficción climática (Episkaia, 2018). Su primera novela, Tras esa montaña está la orilla (Editorial Amor de Madre, 2020), es una historia de ciencia ficción en la que la Tierra ya no es un planeta habitable y la civilización se ha dividido en dos sociedades distintas.

Hace siglos que la Tierra dejó de ser habitable. Nuestros descendientes sobreviven en un planeta formado por dos grandes continentes, dos civilizaciones que han evolucionado de manera completamente distinta. Uno de estos continentes está habitado únicamente por mujeres.

Los conflictos sociales, tecnológicos e identitarios, junto con rencillas históricas y la amenaza de una nueva crisis harán de telón de fondo para una historia que, de forma paralela, nos muestra los caminos de nuestras protagonistas, destinados a confluir. Y sí, también hay robots.

A. S. Byatt

A. S. Byatt es una galardonada escritora de la que podemos encontrar una buena cantidad de obras, pero desde aquí os queremos recomendar su libro The Game, una novela que podéis encontrar en inglés. 

Una novela inquietante que nos habla de una rivalidad entre hermanas, concretamente entre Julia y Cassandra, quienes de niñas jugaban a un juego en el que entraban en un mundo alternativo inspirado en los paisajes del romance artúrico. Ahora, ya mayores, un hombre al que una vez amaron vuelve a entrar en su vida.

Sarah Gailey

Sarah Gailey es una voz a tener en cuenta en el panorama de narrativa especulativa en Estados Unidos, con una perspectiva fresca, queer y una vuelta de tuerca en sus historias, desde las escuelas de magia hasta las ucronías con hipopótamos domesticados. En 2021 la editorial Crononauta publicará su primera obra en español, Se buscan mujeres sensatas, una novela corta de corte western pulp futurista con traducción de Carla Bataller Estruch.

Esther, la protagonista, se esconde en el carromato de unas bibliotecarias con la esperanza de huir de un matrimonio concertado y de un amor condenado a muerte. Para su sorpresa, descubre que las bibliotecarias no son las mujeres sensatas que ella había creído, pero en este grupo de personas tan peculiar encontrará a su pequeña familia queer con la que luchar contra el régimen opresor.

Iris Murdoch

Iris Murdoch es una escritora y filósofa irlandesa conocida por sus novelas llenas de humor negro y giros impredecibles, en las que analiza a las clases altas. Entre sus obras encontramos El unicornio, una novela gótica que os encantará.

Cuando Marian Taylor acepta un empleo de institutriz en el castillo de Gaze y llega a ese remoto lugar situado en medio de un paisaje terriblemente hermoso y desolado, no imagina que allí encontrará un mundo en que el misterio y lo sobrenatural parecen precipitar una atmósfera de catástrofe que envuelve la extraña mansión y nimba con una luz de irrealidad las figuras del drama que en ella se están representando. Hannah, una criatura pura y fascinante, es el personaje principal de ese pequeño círculo de familiares y sirvientes que se mueven en torno a ella como guiados hacia un desenlace imprevisible. Pero Marian no puede saber si ese divino ser es en realidad una víctima inocente o si estará expiando algún antiguo crimen.

Verónica Pazos

La escritura de Verónica Pazos se centra en la literatura de género, tanto en novela como en relato corto. En 2019, fue seleccionada en la antología Alucinadas V con su relato “Tragar la tierra”. Además, tiene dos novelas publicadas: En el camino a Xanadú (Ediciones Dorna, 2019) y Noche en Tintagel (Onyx Editorial, 2020).

Su última publicación, Noche en Tintagel (Onyx Editorial, 2020), es una novela de fantasía con ambientación en la leyenda artúrica.

Era una noche de lluvia cuando Uther Pendragon se enamoró de la esposa del conde Gorlois. También lo era cuando suplicó a Merlín que le diera el rostro de su enemigo por tan solo el espacio de una larga noche, aunque entonces no fuese consciente de cómo de larga sería. La lluvia siempre es más espesa en Tintagel, la noche siempre es más aterradora en la guerra, Igraine siempre es más bella cerca del mar.

La batalla ya ha sido librada cien veces en los sueños del destino.

Rosa Fabregat i Armengol

Pionera en la narrativa de ciencia ficción catalana, Rosa Fabregat es una de esas figuras a tener en cuenta para entender dicha narrativa en nuestro país. Sus obras de corte altamente científico, como en el caso de La dama del glaç (La dama del hielo), hablan de la biogenética, los avances médicos y la manipulación genética.

Thea Von Harbou

Thea von Harbou fue una guionista cinematográfica, actriz y escritora alemana conocida por ser la guionista de Metrópolis. Y precisamente, os recomendamos la novela en la que se basó la película: Metrópolis.

Mediador entre la “mente que crea y las manos que construyen “, Freder, único y amado hijo del Señor de Metrópolis, es el “corazón” que siente y sufre por los habitantes de la tecnológica Babel del futuro que viven al servicio de las máquinas. Rechazando la violencia de una revolución social, Freder, con la ayuda de María, “Virgen” y “Madre “, ofrece a una humanidad aniquilada por el trabajo y la fatiga la posibilidad de un rescate que les permita volver a la originaria armonía entre el hombre y la naturaleza y entre el individuo y la sociedad.

L. G. Morgan

L. G. Morgan lleva años moviéndose por las esferas de lo fantástico y lo maravilloso, sobre todo en cuanto a relatos se refiere. De hecho, destacan sus cuentos foscos en la editorial Saco de Huesos. Hace un tiempo reseñamos El pacto, donde explota la personalidad de su narración y donde destacan los tintes mitológicos, esotéricos y unos personajes femeninos luchadores. Eso lo encontraremos también en Útero, una de sus últimas publicaciones.

Laya Mervânie pertenece a un pueblo que ha vivido durante generaciones bajo la tierra, en un mundo protegido e inmutable que se rige por leyes ancestrales. Sus costumbres derivan de los dictados del Dios de la Roca Negra, una colosal estatua a la que rinden culto en las profundidades de la Primera Ciudad.

Laya está a punto de cumplir los quince años y le ha llegado el momento de enfrentarse con un rito obligado que le aterroriza. En un rapto de audacia, decide escapar, dando comienzo a una carrera desesperada en la que su vida, y la de cuantos traten de ayudarla, estará en constante peligro.

Y además…

En septiembre cumplimos 4 años y lo hemos celebrado con unos artículos para quitar el aliento. Empezando por las obras que hemos reseñado, como Dos pieles, una antología que reúne relatos de Susan PalwickL. D. LewisSuzan Palumno Priya SharmaLa inmaculada concepción, una novela bizarra sobre la maternidad de Catherine Dufour, con la que ganó el Gran Prix de l’Imaginaire;  o también Of dragons, feasts and murders, una colección de relatos de Aliette de Bodard ambientada en el universo de Dominion of the Fallen.

De sus obras primas hemos hablado mano a mano con Isa J. González sobre La última luz de Tralia, con Irene Morales sobre Bajo el metal y con Claudia Andrade Ecchio de Maleficio: el brujo y su sombra, novela que será publicada en España a principios de 2021 de la mano de La Máquina que hace Ping.

El curso lo empezamos con fuerza con este artículo de Felicidad Martínez donde habla de la “Vigilancia eterna” que parece ser que estamos obligadas a realizar las mujeres para que no se nos devuelva al olvido y, al mismo tiempo, que no se nos recuerde por ser una cuota. Y es que siempre hemos estado ahí, como nos recuerda Claudia Fontana en “To boldly go where no woman has gone before: una reflexión sobre las mujeres en Star Trek”, donde se centra en las guionistas y directoras de la mítica franquicia.

También los personajes son importantes y la forma y apodos que les damos. A uno de esos apodos se enfrenta Enerio Dima en “Tu princesa está en otro castillo, pero ahora se llama Mary Sue”. En la línea de personajes femeninos habla Arantxa Serantes de Boneshaker y “La mujer desde la perspectiva steampunk”.

¿Sabéis lo que es el futurismo indígena? Para conocerlo mejor, Loreto M. L. ha traducido un artículo de Rebecca Roanhorse publicado originalmente en Uncanny Magazine: “Postales desde el apocalipsis”. No es la única vez que hemos hablado de esta revista, porque Sofía Barker le ha dedicado un artículo completo a comentar las revistas semiprofesionales nominadas a los Premio Hugo.

Nuestra ansia de conocimiento es insaciable, por eso queríamos saber las intenciones de In-Limbo, una nueva editorial que publica poesía y terror. Por la misma razón, hemos estado encantadas de acoger a Blanca Rodríguez, para que nos hablara de la traducción de La guerra de Dios, donde encontraremos señoras con brazacos y un gran trasfondo sociolingüista. ¿Cómo hablarían en una sociedad matriarcal? Tendréis que leerlo para averiguarlo.

Terminamos con un artículo más que necesario para reflexionar y alcanzar nuevas metas como creadoras. Andrea Prieto nos habla de “Salud mental y literatura” y nos invita a desestigmatizar todo lo relativo a la salud mental.

Esperamos que os gusten estos nuevos contenidos. Estaremos encantadas de leer vuestras impresiones y sugerencias. Si os es más cómodo, también podéis apuntaros a nuestra newsletter para recibir esta información cada mes en vuestras bandejas de entrada.

Ah, y nos dejábamos el coladero de la cartera: este hilo con las obras disponibles en librerías de autoras clásicas de ciencia ficción que hicimos por el Día de las EscritorasNo puede faltar un artículo de la Nave donde no den ganas de comprar algo, ¿verdad?

La Nave Invisible

Equipo La Nave Invisible: Artículo redactado por varios miembros del equipo de La Nave Invisible. Conócenos aquí.



Leer el paisaje – Ana Teresa Barboza

Alfredo Lietor

Ana Teresa Barboza leer el paisaje

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Ana Teresa Barboza es una artista textil peruana conocida por trabajos que utilizan el patchwork, tejido, el bordado y otras técnicas mixtas intensivas en mano de obra.

En sus obras representa formas naturales como la vida vegetal y los paisajes. Estos paisajes deshilachados se encuentran a medio camino entre lo textil y lo escultórico.

La fotografía es la base sobre la cual ella propone esta visión analítica de la realidad, una visión que trasluce las estructuras y tensiones que la componen y soportan, evidenciando así sus delicados y complejos equilibrios. Leer el paisaje, con una aguda mirada y destreza técnica logra presentarnos un paisaje cercano al ser humano, un paisaje pensado y elaborado desde la subjetividad de la mirada que deja de ser testigo y pasa a ser actor, partiendo de la construcción de lo real. La brecha entre realidad y representación puede llegar a ser, por momentos, más delgada.

Ana Teresa Barboza leer el paisaje

w: anateresabarboza.com

ig: @anateresa.barbozagubo


Enlace: https://mariposadel67.com/2020/10/28/llueve-2/

“Llueve”.

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Dibujo desconocido

“Llueve sobre la arena,

Sobre el techo el tema

de la lluvia:

las largas eles de la lluvia lenta

caen sobre las páginas

de mi amor sempiterno,

la sal de cada día:

regresa lluvia a tu nido anterior,

vuelve con tus agujas al pasado:

hoy quiero el espacio blanco,

el tiempo de papel para una rama

de rosal verde y de rosas doradas:

algo de la infinita primavera

que hoy esperaba,

con el cielo abierto

y el papel esperaba,

cuando volvió la lluvia

a tocar tristemente

la ventana,luego a bailar con furia desmedida

sobre mi corazón y sobre el techo,

reclamando

su sitio,

pidiéndome una copa

para llenarla una vez más de agujas,

de tiempo transparente,

de lágrimas.”

-Pablo Neruda.



LA MAREA.

Enlace: https://www.climatica.lamarea.com/

Prevenir pandemias a través de la lucha contra el cambio climático es cien veces más barato que enfrentar brotes como el de la COVID-19

Un informe del IPBES, de Naciones Unidas, alerta de que las mismas actividades humanas que impulsan el cambio climático generan riesgo de pandemias.

Eduardo Robaina
29 octubre, 2020


Ernesto Capuani.

Enlace: https://ernestocapuani.wordpress.com/2020/10/06/poemas-de-un-profesor-escritos-por-y-para-sus-alumnos/

Poemas de un profesor escritos por y para sus alumnos.

06/10/2020

Buenas tardes:

“Aquí dejo un puñado de tizas 

con las que podéis pintar…” pág. 13

En este libro de poesía expreso los sentimientos que en mí produce uno de los oficios, a mi juicio, más bonitos; la de ser profesor. Por tanto, los protagonistas son los alumnos. Fue escrito por y para ellos. Espero que su lectura te traiga buenos recuerdos.

Para más información, dejar un comentario o adquirirlo en Amazon:

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Solo me queda añadir que los beneficios económicos serán donados a la Asoc. De Amigos de Corral de Almaguer (Toledo)


“Pelo y alegría”.

Enlace: Fecha: 8 octubre, 2020

Autor/a: El Capitán Carallo


Enlace: Publicado en ECOLOGÍA POLÍTICAECONOMÍA

Carlos Merenson

A partir de los siglos XVI y XVII la economía política fue el punto de referencia obligado para monarquías y súbditos, como así también para los gobiernos y ciudadanos de los nacientes Estados nación. A finales del siglo XIX, se inicia un proceso de creciente especialización dentro de las nuevas ciencias sociales que fueron limitando el campo de acción de la economía política.

Aldo Madariaga en El Resurgimiento de la Economía Política en la Ciencia Política Actual[1] afirma que: la hegemonía de la economía neoclásica en la disciplina y sus intentos de presentar sus herramientas como canon universal para las demás ciencias sociales contribuyeron a limitar aún más los análisis y el alcance de la economía política.

Una vez que la economía neoclásica logra desplazar a la economía política, comenzó a extender su hegemonía sobre los demás ámbitos de interacción social, incluida la política; al punto de transformarse, como lo propone Jordi Pigem en la primera religión verdaderamente universal.

Pero este avance, arrollador durante el siglo XX, ha ralentizado su marcha. Encerrada en sus propias contradicciones, la economía neoclásica hoy se encuentra en un callejón sin salida, sin poder dar respuestas frente a las crecientes y graves consecuencias del cambio climático o de la degradación y perdida de los componentes de la diversidad biológica; tampoco puede resolver la crisis del modelo energético fosilista y menos aún puede justificar el imparable proceso de concentración de la riqueza. Interactuando y reforzándose mutuamente, estos procesos han configurado una crisis ecosocial global, que amenaza transformarse en crisis civilizatoria. En definitiva, la teoría económica y sus indicadores no pueden explicar cómo, ni por qué, la economía está destruyendo los sistemas naturales de la tierra y los tejidos sociales de la humanidad.

Si bien los procesos arriba mencionados reconocen un origen antrópico, ello no significa que todos los seres humanos tengan la misma responsabilidad. Han sido y son quienes detentan el poder, los grandes decisores políticos y económicos los responsables directos de la crisis ecosocial que nos toca enfrentar. Pero, además, las decisiones que adopta el establishment requieren del permanente respaldo de las tecno-burocracias, esa pléyade de especialistas, siempre prestos para aportar justificaciones técnicas aun, para aquellas decisiones a todas luces injustificables. Es entre este heterogéneo grupo de profesionales de la insostenibilidad que se distinguen los economistas de la corriente principal y a ellos nos vamos a referir aquí cada vez que hablemos de “economistas” o a la economía neoclásica cada vez que hablemos de “economía”.

El pensamiento económico de la modernidad es el resultado de la convergencia de tres vertientes principales: mecanicismo[2]; mercado-crecimientismo[3] y darwinismo social[4]; convergencia que permanentemente impulsa a la involución de la economía hacia la crematística[5].

La mercadolatría y el darwinismo social extirparon la moral de la teoría económica al considerar que la búsqueda del interés individual/egoísta es la única manera en la que se puede generar un orden social armónico.

El mecanicismo y la tecnolatría condujeron a los economistas a centrar su atención en el empleo de modelos matemáticos que, como tales, resultan cerrados e inflexibles a partir de lo cual, comenzaron a mostrar serias dificultades para relacionarse con el exterior y para saber lo que acontece en el mundo real, fragmentando y reduciendo la realidad social a sus partes más pequeñas y simples.

Tal es la situación de irrealidad en la que se ha sumergido a la economía, que uno de sus referentes, Milton Friedman afirmó que: …la economía ha llegado a ser cada vez más una rama arcana de las matemáticas antes que tratar con los verdaderos problemas económicos; o Ronald Coase para quien: …La economía existente resulta un sistema teórico [de significado matemático] que flota en el aire y que tiene escasa relación con lo que sucede en el mundo verdadero.

El químico Ugo Bardi menciona que la economía es un sistema muy complejo y uno de los problemas de los economistas es que la mayoría de sus modelos simplemente no parecen estar funcionando muy bien. A veces, los economistas parecen estar todavía pensando en la “mano invisible” que se parece mucho a los ángeles empujando planetas que se tenía hace mucho tiempo atrás. Pero los astrónomos ya no piensan en ángeles, mientras que los economistas…

Lo cierto es que, sumergidos en su posición hegemónica, caracterizada por el escaso o nulo diálogo interdisciplinario, ignorando o prefiriendo ignorar los principales desarrollos de las diversas escuelas de pensamiento o los avances registrados en las ciencias sociales y en las biológicas, particularmente los enormes avances en la física, el surgimiento de la bioeconomía/economía ecológica y de la ecología política, los economistas continúan tercamente aferrados a axiomas que han sido absolutamente refutados[6] por los hechos.

De esta manera la teoría económica se ha convertido en el reino del “como si”. En ella todo funciona como si lo imposible fuese posible. Lo grave es que, aunque la mayoría de los economistas reconocería que se trata de un verdadero disparate, todo en la economía funciona como si ese dislate fuese cierto.

En Five Fundamental Errors, Jay Hanson plantea que cualquier error fundamental de la teoría (económica) neoclásica debería ser razón suficiente para rechazar las conclusiones a que esta teoría da lugar, a partir de lo cual identifica cinco errores fundamentales en la teoría económica neoclásica: un método incorrecto; una forma invertida de ver el mundo; una visión incorrecta del dinero; una visión incorrecta de su razón de ser y una visión fundamentalmente incorrecta del élan vital económico[7].

Lo cierto es que la teoría económica muestra errores fundamentales y tal como lo ha afirmado Steve Keen[8] los economistas: …se gradúan con una comprensión efectivamente vacua de la economía, sin ninguna apreciación de la historia intelectual de su disciplina, y con un enfoque matemático que renguea tanto en su comprensión crítica de la economía, como en su habilidad de apreciar los últimos avances en matemáticas y otras ciencias. Una minoría de estos estudiantes mal informados pasan a ser economistas académicos, y ellos repiten el proceso. La ignorancia se perpetúa.

Veamos entonces algunas de las refutaciones e inconsistencia de la teoría económica responsables de haberla tornado impotente para resolver las crisis ecosociales que genera.

El origen por el que los economistas han adquirido una visión invertida del mundo emerge por la necesidad de fundamentar el crecimientismo, el que no tendría sustento alguno si se viera al mundo tal cual es.

Para la teoría económica, los procesos de producción se llevan a cabo dentro de un ciclo cerrado y en aislamiento total del mundo natural. La naturaleza sólo es un proveedor inerte. Es por lo anterior que la economía plantea una inconsistencia deliberada y desarrolla su teoría como si existiera una separación entre economía y naturaleza e incluso, en un intento por economizar la naturaleza -propio de la economía ambiental- plantea el absurdo de considerar a la economía como si fuera un sistema cerrado que incluye a la naturaleza como un subsistema abierto. Pero el como si no puede transformar la realidad: en sus dimensiones biofísicas, la economía es un subsistema abierto del ecosistema terrestre que es: finito, no creciente y materialmente cerrado donde, obviamente, ninguno de sus subsistemas puede crecer infinitamente ni rebasar los límites biofísicos sin graves consecuencias, tal como lo pretenden los economistas.

Para los economistas la economía funciona, no solo como si fuera un sistema cerrado sino también, como si en tal sistema se pudiera volver al momento inicial sin dejar huella, lo cual se traduce en el modelo de flujo circular de la renta, un equivalente a nuestro sistema circulatorio. Pero aquí también el como si no puede transformar la realidad en la cual la economía funciona de una manera asimilable al sistema digestivo con las etapas de extracción, producción, distribución, consumo y disposición.

Una gran paradoja del pensamiento económico es que: el valor se genera creando escasez; degradando los recursos se aumenta su valor medible. Esta paradoja conduce a la teoría del valor de intercambio por la que se considera que solo los recursos que son considerados escasos deben ser usados eficientemente, condenando así a los recursos no escasos a llegar a serlo, transformando a la economía en un motor de insostenibilidad.

Si la economía es un subsistema humano dentro de un sistema mayor como lo es la naturaleza, resulta disparatada la idea fundamental en la economía según la cual, el mercado -que no es más que una parte de ella— pueda imponer su modo de funcionamiento, su lógica, al resto de los niveles superiores. Pero, pese a lo disparatada, la realidad es que tal idea, transformada en una exigencia intransigente de sometimiento al mercado y en la creencia en un modelo económico único aplicado a toda circunstancia y a todo el mundo; motivó profundas transformaciones en las matrices culturales y políticas, conduciendo a la actual reorganización economicista de la vida con su múltiples e interactuantes impactos ecosociales negativos.

Para los economistas, el mercado es el escenario social perfecto, en el que imaginan que los individuos, atendiendo a sus intereses particulares, están en realidad atendiendo a los fines colectivos, de allí que piensen en que las interacciones sociales no son otra cosa que relaciones de mercado y que la sociedad, antes que una categoría con características propias es un agregado de personas distintas, cada una atendiendo sus propios fines. A contramano de la realidad y de las contundentes evidencias proponen al mercado como si fuera capaz de llevar a cabo un reparto justo y racional de los recursos naturales y los servicios ambientales entre individuos, naciones y generaciones.

Los economistas asumen al crecimiento económico como sinónimo del bienestar social, a partir de lo cual su sociedad de mercado debe además ser una sociedad crecimientista adoptando al crecimiento económico como su objetivo primordial; crecimiento que además miden con un pobre y perverso indicador como lo es el Producto Interior Bruto. Para la lógica del crecimientismo más es siempre mejor.

Al igual que con el productivismo, existe unanimidad en las corrientes de pensamiento tradicionales en cuanto a considerar que el crecimiento económico es el objetivo central de nuestras sociedades sólo discrepando en cuanto a la redistribución, pero nunca cuestionando el carácter intrínsecamente positivo del infinito crecimiento; como si el plantea tuviera infinita capacidad de carga, infinitos recursos naturales e infinita capacidad de asimilación de deshechos.

Giorgio Mosangini[9] afirma que: …el crecimientismo conduce a un sistema de valoración exclusivamente monetario y la mercantilización de todas las esferas de la vida.  Algo existe sólo si se intercambia por dinero. La ideología crecimientista busca incorporar la producción y el intercambio de todos los bienes y servicio a la lógica mercantil. Para seguir creciendo, cada vez más bienes y servicios tienen que intercambiarse por dinero.

Tal es el grado de alienación, de obsesión crecimientista que no se habla de decrecimiento, disminución o estabilidad en términos económicos. Se habla de crecimiento negativo o crecimiento cero.  Algo así como hablar de rejuvenecimiento negativo en lugar de envejecimiento…

La necesidad de alimentar una economía de mercado y crecimientista condujo directamente a hacer todo lo posible por transformar al consumo en nuestra forma de vida, llevando a la practica la propuesta que Víctor Lebow[10] hiciera en la década del año 1950 de convertir en rituales la compra y el uso de bienes, de buscar nuestra satisfacción espiritual, la satisfacción de nuestro ego, en el consumo todo ello para lograr que las cosas se consuman, quemen, reemplace y desechen a un ritmo cada vez más acelerado.

Las ideas de Adam Smith condujeron a los economistas a considerar que, a través de la inversión, la mayor productividad y la acumulación de riqueza individual es como la sociedad logra un proceso de continua mejora; que el progreso es inevitable; que la mejora de la sociedad es equivalente a la producción de riqueza material; y que la producción de bienes constituye el centro de la economía.

Pero un error fundamental en esas consideraciones es ignorar absolutamente el problema del agotamiento de los recursos y la pérdida de los servicios ambientales estos últimos muchas de un valor superior al de los propios recursos naturales, en tanto no solo son los que hacen posible la actividad económica sino la vida misma.

Los economistas desarrollan sus teorías como si los recursos, en lo que se refiere a materiales y energía fueran inagotables; como si el crecimiento en el nivel global de la economía pudiera continuar eternamente y como si la sustitución de un material o una forma de energía por otra pudieran continuar indefinidamente aun cuando, en la realidad, las reservas totales son limitadas.

Con el objeto de sostener tales inconsistencias, los economistas, apoyados en el supuesto de la sustitución sin fin entre las diferentes formas de capital[11] postularon que el capital económico puede sustituir al capital natural y que, si se suma a lo anterior las bondades del cambio tecnológico, se puede entonces pensar en una explotación ilimitada de los recursos naturales. En esa dirección se inscribe la sorprendente afirmación de Robert Solow en Intergenerational equity and exhaustible resources referida a que: El mundo puede continuar de hecho sin recursos naturales, de manera que el agotamiento de recursos es una de aquellas cosas que pasan, pero que no es una catástrofe.

Una vez más, se manifiesta el error fundamental del pensamiento económico: la falta de reconocimiento de la dependencia de la economía humana respecto de los recursos naturales y de los servicios ambientales que soportan toda la vida sobre el Planeta y protegen la salud.

Muy bien lo ejemplifica Lester Brown en Plan B cuando afirma que el progreso incesante está restringido hoy, no por el número de barcos de pesca disponibles, sino por la extinción de los peces; no por la cantidad y potencia de las bombas, sino por el agotamiento de los acuíferos y no por la cantidad de motosierras que se puedan disponer, sino por la desaparición de los bosques.

Al analizar los problemas de las funciones de producción que ignoran el capital natural, Herman Daly afirma que: El hecho de tener dos o tres veces más sierras y martillos no nos permite construir una casa con la mitad de madera. En todo caso…el capital natural y el artificial son complementarios y sólo son marginalmente sustituibles entre sí.

Los economistas persiguen maximizar la producción, minimizar los costes económicos directos, maximizar el beneficio y exportar los daños. Los daños exportados y no pagados por el consumidor de productos baratos es lo que han dado en identificar como externalidades, tanto sociales como ecológicas, sin las cuales, la economía no puede funcionar y con las cuales la vida no puede prosperar.

Al concentrarse en el estudio del dinero; del funcionamiento de los mercados y la formación de precios; al manejar agregados económicos monetizados como el PIB y la renta per cápita –más cerca de la crematística que de la economía- el objeto de la ciencia económica se ha reducido a una mínima parte de la realidad. Muy bien lo advierte y ejemplifica José Manuel Naredo quien considera que de todos los objetos que componen la biosfera y los recursos naturales, a la economía le interesan solamente aquellos objetos directamente útiles para ser usados por el hombre o empleados en sus elaboraciones o industrias; de estos, solo aquellos que han sido apropiados; de estos, solo aquellos que han sido valorados monetariamente y de estos, solo aquellos que se consideren productibles; Naredo concluye entonces afirmando que aparece así un ambiente inestudiado compuesto por recursos naturales, todavía no valorados, apropiados o producidos, y por residuos que, por definición, han perdido su valor.

La ciencia económica se forjó en el paradigma mecanicista es decir para fenómenos atemporales, sin tener en cuenta los descubrimientos científicos de Carnot, Clausius y Darwin que introducen un concepto central: la irrevocabilidad. La teoría económica no ha incorporado la revolución de la termodinámica y de la biología; y sigue viviendo como a principios del siglo XIX, muy alejada de la definición del padre de la bioeconomía, Nicholas Georgescu-Roegen para quien: …la economía es una ciencia que se ocupa de la especie humana que vive en sociedad dentro de un ambiente finito, o no es nada.

Hoy la economía es una teoría que se contrapone con la segunda ley de la termodinámica y, en consecuencia, tal como lo sentenciara Arthur Eddington[12] …no hay nada que pueda hacerse por ella sino sumirla en la humillación más profunda.

Tal como la visión del sistema solar de Ptolomeo, la visión de los economistas se ha transformado es un gran escollo para entender el mundo que habitamos. Han creado una economía que está fuera de sincronización con el ecosistema del que depende y ello no puede augurar otra cosa que un camino hacia un colapso.

Lo grave de la situación es la manera en la que se ha extendido en la sociedad una lógica económica que, tal como lo asegura Hazel Henderson[13] …ha entronizado algunas de nuestras predisposiciones menos atractivas: voracidad material, competición, gula, orgullo, egoísmo, imprevisión y simple codicia.

La manera en la que se ha extendido es bien descripta por el ecologista francés Jean Jaul Besset cuando afirma que: Toda la humanidad comulga en la misma creencia. Los ricos la celebran, los pobres aspiran a ella. Un solo dios, el Progreso, un solo dogma, la economía política, un solo edén, la opulencia, un solo rito, el consumo, una sola plegaria: Nuestro crecimiento que estas en los cielos… En todos lados, la religión del exceso reverencia los mismos santos -desarrollo, tecnología, mercancía, velocidad, frenesí-,persigue los mismos heréticos -los que están fuera de la lógica del rendimiento y del productivismo-, dispensa una misma moral -tener, nunca suficiente, abusar, nunca demasiado, tirar, sin moderación, luego volver a empezar, otra vez y siempre. Un espectro puebla sus noches: la depresión del consumo. Una pesadilla le obsesiona: los sobresaltos del producto interior bruto.

Hemos quedado presos de una economía enferma; desinformada y soberbia(mente) equivocada y solamente se podrá torcer el rumbo hacia la autodestrucción si somos capaces de liberarnos de la superideología productivista que la inspira, condición indispensable para evolucionar hacia una sociedad convivencial y verdaderamente sostenible.


[1] Madariaga, A. (2019). El resurgimiento de la economía política en la ciencia política actual. Revista de Economía Institucional, 21(41), 21-50.

[2] El mecanicismo comienza a finales del siglo XVI con Sir Francis Bacon, quien se esforzó por demostrar que la ciencia no era diabólica, que no era perjudicial para el hombre y que podía conciliarse con la religión. Es a partir de Bacon que comienza a desarrollarse el proyecto científico occidental para conquistar y controlar la naturaleza y también comienza a imponerse la idea de un mundo similar a una máquina. A mediados del siglo XVII emerge la figura de Rene Descartes que creía que la clave del universo se hallaba en su estructura matemática y, para él, ciencia era sinónimo de matemáticas. Pensaba que la matemática era el lenguaje de la naturaleza y que el universo material era una máquina. La naturaleza funcionaba de acuerdo con unas leyes mecánicas, y todas las cosas del mundo material podían explicarse en términos de la disposición y del movimiento de sus partes. A principios del siglo XVIII, Isaac Newton en su libro “Principios Matemáticos de la Filosofía Natural”, describe su ley de la gravitación universal y postula que todos los fenómenos físicos se reducen al movimiento de partículas de materia provocado por su atracción mutua.

[3] El mercado-crecimientismo emerge con Adam Smith quien entre mediados y fines del siglo XVIII, desarrolla su teoría sobre la economía de mercado, sosteniendo que los individuos que actúan en su propio interés (como productores o consumidores) buscando mayor riqueza, pero regulados por la competencia entre ellos, producen el resultado más beneficioso para el conjunto de la sociedad; sosteniendo además que es inherente al libre mercado la capacidad de autorregulación a manera de una mano invisible que resuelve cualquier problema o contradicción que pudiera presentarse y en consecuencia, cuanto menos control estatal exista sobre las economías, más fácil y rápidamente se resolverán los problemas, se alcanzará el equilibrio de la economía y los precios se fijaran de manera natural. En su Investigaciones sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones (1776), Smith sostenía que como fruto de la propensión a intercambiar, que es exclusiva del hombre, se crea riqueza y se genera y acumula capital conduciendo a la división del trabajo y que ésta junto con la empatía con el egoísmo del otro (dame lo que necesito y tendrás lo que deseas) son los que potencian el crecimiento económico clave del bienestar social.

[4] El darwinismo social surge a partir de las teorías de Herbert Spencer sobre la evolución social de la humanidad, proponiendo la existencia de un estrecho paralelismo entre las sociedades humanas y los organismos biológicos, tanto en la forma de su evolución, como en la manera que se conservaban vivos gracias a la dependencia funcional de las partes. Este principio de desarrollo por especialización de funciones y la idea de supervivencia del más apto, fueron los fundamentos centrales del darwinismo social y se convirtieron en la justificación sociológica del modelo económico propuesto por Adam Smith basado en la libre competencia en el mercado, como el sistema que mejor expresa la naturaleza humana. Para esta teoría social el esclavismo, la pobreza y el no intervencionismo estatal, como así también la expansión imperialista y su economía de rapiña; no eran otra cosa que la lógica consecuencia de la lucha por la supervivencia que se estaba liberando, en la que -necesariamente- debía haber ganadores y perdedores.

[5] 350 años antes de nuestra era Aristóteles (384 a. C. – 322 a. C) hablaba de una actividad diferente de la economía, que consistía en la acumulación de dinero por dinero, una actividad contra natura que deshumanizaba a aquellos que a ella se libraban. A esa actividad la identificó -empleando el término que Tales de Mileto había propuesto un siglo y medio antes- como crematística (del griego khrema, la riqueza, la posesión) definido como el arte de hacerse rico, de adquirir riquezas. En su obra Política, señala la diferencia fundamental entre economía y crematística al considerar a la primera como la administración de los bienes necesarios y a la segunda como una forma de adquisición que no conoce límites ni de riquezas ni de medios para obtenerla. Para Aristóteles, una cosa es economía y otra muy diferente el arte de hacer dinero.

[6] La refutación identifica el momento de las teorías científicas en el que los hechos, la experiencia, en lugar de corroborar las hipótesis formuladas las desechan, tal como fuera el caso de la monumental intervención Estatal para salvar al sistema financiero internacional y a la banca privada en la crisis 2007/2008, dando por tierra con la teoría de la “mano invisible”.

[7] Los cinco errores fundamentales son los siguientes:

  1. Un “método” fundamentalmente incorrecto: los economistas usan razonamiento “correlativo” y “post hoc, ergo propter hoc (después-del-hecho), prefiriéndolo respecto al “método científico”.
  2. Una forma invertida de ver el mundo: los economistas ven el ambiente como un subsistema de la economía, más que de otra manera predominantemente. En otras palabras, los economistas han tratado los recursos naturales como si proviniesen de “mercados”, más que del “medioambiente”. El corolario es que el “capital hecho por el hombre” puede sustituir al “capital NATURAL“. Pero la Primera Ley de la termodinámica nos dice que no hay “creación”- entonces no existe esa cosa llamada “capital hecho por el hombre”. Por lo tanto, TODO capital es “capital NATURAL“, y la economía es 100% dependiente del ambiente para cualquier cosa.
  3. Una visión fundamentalmente incorrecta del “dinero”: los economistas ven al “dinero” nada más que como un medio de intercambio, más que como poder social — o “poder político”. Pero eventualmente un observador casual puede ver que ese dinero es poder social porque este “potencia” a gente a comprar y hacer cosas que ellos quieren — incluso comprar e influir en otras personas: política. Si los empleadores tienen la libertad de pagar a los trabajadores menos “poder político”, entonces ellos retendrán más poder para sí mismos. El dinero es, en una palabra “coerción”, y la “eficiencia económica” es un concepto político destinado a conservar el poder social en manos de quienes lo poseen — para hacer al políticamente poderoso, más poderoso y al políticamente débil, más débil. 
  4. Una visión fundamentalmente incorrecta de su raison d’etre: los economistas ven al “Homo economicus” como un “maximizador de utilidades Bayesiano”, más que como “Homo sapiens” que es un “primate”. En otras palabras, la economía y econometría contemporáneas están CHUECAS desde la base — y los economistas saben esto. La disciplina económica completa está basada en una mentira — y los economistas lo saben. Mas encima, si el comportamiento humano no es el resultado de un cálculo matemático — y no es así — entonces en principio, los economistas NUNCA estarán en lo correcto.
  5. Una visión fundamentalmente incorrecta del élan vital económico: los economistas ven la actividad económica como una función de la infinita “creación de dinero”, más que como una función de “acopios (stocks) de energía” finitos y “flujos de energía” también finitos. En efecto, la economía es 100% dependiente de la energía suministrada — esto siempre ha sido así y siempre lo será.

[8] Steve Keen es profesor de economía y finanzas en la Universidad de Western Sydney.

[9] Giorgio Mosangini es Licenciado en Ciencias Políticas por la Université Libre de Bruxelles (ULB), Master en Estudios del Desarrollo por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y Especialista en Evaluación de Impacto.

[10] Víctor Lebow “The Real Meaning of Consumer Demand” 1955 Journal of Retailing.

[11] Solow y Stiglitz “demostraron” matemáticamente que el flujo de recursos usados en la producción puede ser tan pequeña como se desee siempre que el capital económico sea suficientemente grande, postulando la existencia de sustitución entre el capital económico y el natural.

[12] Arthur Eddington fue un astrónomo, físico y matemático inglés que realizó su mayor trabajo en astrofísica, investigando el movimiento, la estructura interna y la evolución de las estrellas. También fue el primer expositor de la teoría de la relatividad en el idioma inglés.

[13] Hazel Henderson. Creating Alternative Futures. Kumarian Press, 1996.


MUSE

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Muse, al rescate de la humanidad Son la banda global de la generación del milenio.

Un trío de rock a la vieja usanza. Sus potentes directos se cuentan entre los más elogiados del siglo XXI Y transforman cada nuevo lanzamiento discográfico en un fenómeno planetario. Su próximo álbum, de corte futurista, es una alerta contra la dominación de las máquinas Pablo Ximénez de Sandoval Twitter 4 JUN 2015 – 16:32 CEST

Dominic Howard, Chris Wolstenholme y Matthew Bellamy. DANNY CLINCH WARNER MUSIC. El nuevo disco de Muse atruena de lejos, desde los auriculares plegados en el centro de la mesa. La primera escucha de Drones se produce minutos antes de que el cantante ­Mat­thew Bellamy y el batería Dominic Howard presenten el disco a la prensa una mañana de abril en Santa Mónica, California.

La entrevista es en el hotel Casa del Mar, con habitaciones sobre la playa, en una de esas mañanas angelinas que explican por sí mismas por qué los miembros de Muse decidieron dejar Reino Unido y vivir aquí. Un rincón de la ciudad especialmente interesante. Al equivocarnos de puerta, encontramos a Sean Penn dándole una propina al aparcacoches para que vaya a por un Cadillac Escalade. Tras sus gafas de sol, Bellamy (Cambridge, 1978) se declara cansado, pero no de contestar preguntas. “Los niños me han levantado a las seis de la mañana”. Aun así, habla como una ametralladora. Tiene algo que decir y se sabe las palabras, el orden y la entonación. El mensaje se puede resumir en: “La humanidad, la empatía humana, está siendo sistemáticamente borrada por una evolución de la tecnología tan dominante que está llegando a un punto peligroso”.

La idea de la dominación de las máquinas es una constante en los temas de Muse. Bellamy lo ha convertido en parte de la marca de la banda, como su voz. Después de leer un libro llamado Predators: the CIA’s Drone War on Al Qaeda (Depredadores: la guerra a Al Qaeda con drones de la CIA, 2013), el asunto ha alcanzado proporciones épicas. Drones cuenta una historia: la de una persona que pierde la fe en sí misma, se deja esclavizar y se convierte en una máquina de matar, hasta que se rebela, encuentra el amor y libera a los demás de la tiranía. Todo contado en una suite de canciones del rock de Muse en su versión más exquisita. La narración es tan coherente que las letras del disco se pueden leer del tirón, como un poemario. “Este año se ha dado un debate ético sobre si los drones debían tomar sus propias decisiones de matar gente”, desarrolla Bellamy sobre sus preocupaciones. “Ese es un paso aterrador en la tecnología. Me hizo pensar en muchas cosas que se podían utilizar metafóricamente. Empecé a reflexionar sobre el comportamiento psicópata, en lo que hace a las personas ser capaces de matar a distancia, sin consecuencias. Pensé en el lavado de cerebro, el extremismo religioso, el Ejército, jóvenes que de alguna manera también pueden ser convertidos en drones. A la humanidad le están quitando decisiones importantes. Los mercados financieros están manipulados por sistemas informáticos. Y ahora eso llega a las máquinas de matar”.

“La empatía humana está siendo borrada por una evolución tecnológica dominante y peligrosa”, resume su mensaje Matt Bellamy, líder de la banda Bellamy (voz y guitarra), Christopher Wolstenholme (bajo) y Dominic Howard (batería) empezaron a tocar juntos como Muse a mediados de los años noventa. Internet estaba en sus inicios, los ordenadores más potentes de entonces no podrían competir hoy con un smartphone normal. Skynet era una fantasía llevada a la pantalla en Terminator 2 (1991): un sistema informático de control de misiles que toma decisiones por sí mismo. Nada más ponerse en marcha, lo primero que decide Skynet, en un razonamiento lógico impecable, es eliminar a los humanos porque son un peligro para su supervivencia. Hoy, esa fantasía “está a punto de hacerse realidad”, según Bellamy.

“Hace unos meses me invitaron a ver una empresa llamada D-Wave. Creen que han inventado la computadora cuántica, la más potente que se ha hecho nunca. Salieron en la portada de Time porque esa computadora la han comprado la NSA, la CIA, Google y otras compañías porque puede resolver ecuaciones muy complicadas muy rápido. Está en el límite de ese camino en el que la inteligencia artificial puede superar a la inteligencia humana”. Para Bellamy, la amenaza de Skynet se puede hacer realidad en cualquier momento. A lo largo del disco, entremezclado con un sonido preciso, limpio, potente, se escuchan referencias a Stanley Kubrick, cineasta que con muchos menos elementos robóticos a su alrededor logró explorar la deshumanización de manera magistral.

El disco está “influenciado” por él, según el cantante y letrista. “El mensaje de sus películas es relevante hoy: cuestiones como si deberíamos ser controlados por otros salen en La chaqueta metálica. La naranja mecánica trata de la rehabilitación de criminales. También 2001: una odisea del espacio es importante para mí. Habla de los problemas de la inteligencia artificial y de tratar con ordenadores, que no tienen sentimientos”. La primera canción publicada del disco es el prólogo de la historia. Dead Inside es el momento en el que “la persona renuncia a sus propios sentimientos y se vuelve fría, fácil de controlar por otros”. La narración utiliza un discurso del presidente John F. Kennedy de 1961 contra la dominación del comunismo como punto de inflexión para que el protagonista se encuentre a sí mismo. “Él hablaba del comunismo, pero creo que vivimos una época en la que algunas de esas fuerzas burocráticas que representaba el comunismo en la Guerra Fría ahora están en muchos sistemas complejos como empresas, Gobiernos, el extremismo religioso y la tecnología, que juntos están acabando con la libertad individual. Ese discurso de JFK sigue siendo muy relevante hoy”. Los componentes de la banda británica Muse.ampliar foto Los componentes de la banda británica Muse. DANNY CLINCH Drones cuenta con una novedad musical importante.

La mano del productor John Lange, Mutt, parece haber enderezado una deriva barroca que los propios componentes de Muse reconocen que se empezaba a ir de madre. Lange empezó su carrera en los setenta y ha producido a AC/DC, Def Leppard y Ryan Adams, sonidos claros y reconocibles a la primera. “Es un personaje muy interesante, un excéntrico, a medias entre genio y loco”, dice Bellamy entre risas. Lange parece haber dejado en el estudio de Muse una marca de productor de vieja escuela a la que dan mucho valor. “Cuando te produces a ti mismo, a veces buscas atajos, no eres todo lo crítico que debieras. Es bueno tener una opinión de fuera, alguien que te recuerde que tienes que esforzarte más”. Tanto Bellamy como Howard establecen una comparación muy clara entre el rock de precisión de Drones y su trabajo anterior, The 2nd Law. Aquel era un álbum que se producían ellos mismos y en el que la experimentación en estudio fue el centro del proceso creativo, más que el feeling de las canciones.

Muse ha buscado en este disco volver a su versión más básica, a tocar todo lo posible mirándose a la cara y recuperar el espíritu de tres tíos haciendo ruido e imitando a Nirvana de cuando empezaron con 17 años. Tal como lo cuentan, parece su Let it be particular. “Este disco ha sido para mí el más excitante de hacer y el más fácil de escribir”, asegura Matt Bellamy. “Salió fácil y con fluidez. Me pasaban cosas en mi vida que me hicieron abrazar la música al cien por cien otra vez. Tuve un hijo hace unos años, de una relación que acabó, desgraciadamente, pero con una buena persona. Aprendimos mucho el uno del otro. Todo lo que salió de aquello fue bueno. Me colocó en una posición en la que podía concentrarme en la música y expresarme sin miedo”. Bellamy es un inglés flaco y nervioso con una tensión en el rostro que traslada a su música, a su voz y a sus palabras. Tiene mucho que decir y ganas de decirlo rápido. Howard es un rockero natural. Le gusta hablar de música, no mucho, con un aire distraído a lo ­Keith Richards como si no supiera bien por qué se le da tanta importancia a lo que hace. Aunque se sabe el tema, deja bastante claro que el asunto de los drones es cosa del cantante. Entrevistarlos por separado es como hablar con músicos de bandas distintas. “En este álbum queríamos trabajar juntos y reconectar con la esencia del grupo, que somos los tres tocando en un círculo”, explica Howard. “Nos conecta con el pasado. Los últimos dos álbumes que produjimos, el último en particular, eran de estudio. Lo hicimos todo en el estudio y lo produjimos nosotros mismos porque nos parecía que así podíamos experimentar todo lo que quisiéramos sin restricciones. Cuando haces una canción así, su esencia no surge de los tres tocando, improvisando. Acabas construyendo temas como si fuera con piezas de Lego. No es como el que surge de tres personas juntas tocando en una habitación muchas, muchas veces hasta que dices: ‘Tenemos algo’. Eso es genial. Un documento. Queríamos volver a hacerlo”. Howard confiesa que sus momentos de mayor disfrute en la banda suceden cuando se pierde durante un directo; los conciertos de Muse se encuentran entre los más elogiados del siglo. En este proceso, tener en el estudio a un clásico como Lange ha sido clave. “Nos presionó para dar lo máximo posible. Nos obligaba a hacer tantas tomas que era ridículo”, ríe Howard. “Nosotros hacíamos entre 6 y 10 tomas, a veces menos. Pero él quería 20 o 30 o más. No porque estuvieran mal, sino porque quería una paleta muy grande de versiones para ver cuál era la correcta. Tenía desde las frescas de la mañana hasta las arrastradas al final del día. Quería tener una imagen completa de la canción para encontrar el camino correcto”. Luego, escuchaba el material grabado a un volumen “muy alto”, tan alto como para que lo diga el batería de Muse. Siempre hemos querido superar el ser solo entretenimiento.

Queremos hacer música que tenga resonancia en los tiempos que vivimos” Preguntar a estos tipos por sus referencias es un delicioso viaje a cuando tenían 14 años, a principios de los noventa. Howard nació en Manchester en 1977, creció con Police, Queen y Michael Jackson de niño (“cosas que tenían un beat muy marcado”), con el hip-hop de Public Enemy y NWA de adolescente, hasta que llegó “el gran rock americano: Pixies, Rage Against the Machine y Nirvana”. Rage es el grupo al que Howard cita como su primera referencia, y su primer disco (1991) es el que le proporcionó esa gran sensación que es decir: “¿Qué coño es esto?”, para luego adentrarse en él hasta memorizarlo. Rage es probablemente el antecedente en sonido y actitud más evidente de Muse.

Bellamy admite que el grupo ha llegado a ese nivel de banda global. Pero afirma que, para él, “Nevermind de Nirvana fue la última vez que el impacto global del rock fue importante”. El disco, también de 1991, marcó “un momento en el que todo el mundo sentía el dolor y el sufrimiento de los demás”.

Muse fue bendecido con el estatus de gran banda contemporánea casi nada más debutar, con el cambio de siglo. En estos 15 años, solo ellos y Coldplay han mantenido ese trono, el de una banda que en el mundo de Spotify aún se puede permitir convertir en un acontecimiento un nuevo disco o desarrollar un concepto de gira. “Las mayores bandas y los artistas más grandes son los que han conseguido superar ser solo entretenimiento y han pasado a ser importantes culturalmente”, reflexiona Bellamy. “Creo que siempre hemos querido superar el ser solo entretenimiento, queríamos hacer música que tenga resonancia en los tiempos que vivimos, conectada con los sentimientos de la gente y con lo que significa vivir en el mundo moderno. Supongo que eso es lo que tenemos en común con artistas del siglo XX, más que con los de ahora”. La época de Muse, la banda global de la generación del milenio, está definida por la llegada de Internet a la música, los teléfonos inteligentes, las redes sociales y los drones.

Cuando empezaron a ser famosos, el Green Album de Weezer era la banda sonora de su autobús, según cuenta Dominic Howard. Han sido 15 años de vértigo. Las paranoias de los noventa de repente son noticias reales. Muse te quiere despertar con la que puede ser su mejor música hasta el momento. “Creo en la libertad individual, en la libertad de pensamiento.

Creo que ahora los jóvenes están muy influenciados por factores externos”, dice Bellamy. “Lo que estoy diciendo, sencillamente, es que es más importante que nunca pensar por ti mismo”.